Un trabajo publicado en Gut y presentado en la reunión de la Sociedad Europea Unida de Gastroenterología, describió cambios previos a los síntomas en personas que luego fueron diagnosticadas con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa

Un estudio publicado en la revista Gut detectó patrones de anticuerpos en sangre que aparecen hasta una década antes del diagnóstico de enfermedad inflamatoria intestinal. Los resultados describen cambios inmunitarios distintos en las personas que posteriormente desarrollaron enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa, aunque todavía no permiten predecir de forma individual quién tendrá alguna de estas patologías.
La investigación, presentada en la reunión de la Sociedad Europea Unida de Gastroenterología, analizó muestras tomadas durante años antes de la aparición de síntomas y plantea la posibilidad de identificar fases tempranas de enfermedades que, en la práctica clínica, suelen detectarse cuando ya existe inflamación intestinal.
El trabajo reunió 2.000 muestras de suero de 500 personas incluidas en la cohorte PREDICTS, formada por personal militar de Estados Unidos. Del total, 200 participantes desarrollaron enfermedad de Crohn, otros 200 fueron diagnosticados con colitis ulcerosa y 100 permanecieron sanos, por lo que funcionaron como grupo de comparación.
Los investigadores aplicaron una técnica de secuenciación masiva llamada PhIP-Seq, capaz de identificar anticuerpos contra 357.000 fragmentos de proteínas, o péptidos. El análisis abarcó señales vinculadas con bacterias, virus, alimentos y componentes del propio organismo.
La enfermedad inflamatoria intestinal, o EII, incluye principalmente la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Ambas provocan inflamación persistente en el aparato digestivo y pueden causar dolor abdominal, diarrea, fatiga, pérdida de peso y complicaciones que requieren tratamientos inmunosupresores o cirugía.
La enfermedad de Crohn se vinculó con anticuerpos contra Epstein-Barr y flagelinas bacterianas

En quienes más tarde recibieron un diagnóstico de enfermedad de Crohn, los científicos identificaron una mayor presencia de anticuerpos contra el virus de Epstein-Barr hasta diez años antes. Este virus es el causante de la mononucleosis infecciosa y ha sido investigado también por su relación con otras enfermedades inmunomediadas.
El estudio halló además una respuesta elevada contra las flagelinas, proteínas que forman las estructuras usadas por algunas bacterias para desplazarse. Ambas señales fueron más intensas en personas que después desarrollaron formas complicadas o ileales de Crohn, una localización que afecta la parte final del intestino delgado.
Los datos no prueban que una infección por Epstein-Barr origine la enfermedad. En cambio, muestran que ciertos cambios en la respuesta inmunitaria están presentes mucho antes de la manifestación clínica y que podrían estar relacionados con los mecanismos previos al diagnóstico.
La colitis ulcerosa presentó una combinación distinta de respuestas inmunitarias

El perfil observado antes de la colitis ulcerosa fue diferente. En este grupo, los autores describieron una combinación de anticuerpos dirigidos contra microorganismos y virus, junto con autoanticuerpos, que son defensas inmunitarias capaces de reconocer componentes del propio cuerpo.
Entre ellos figuraron anticuerpos contra la proteína MADD, asociada con vías de señalización celular que intervienen en procesos inflamatorios. Esa diferencia respalda la idea de que Crohn y colitis ulcerosa comparten algunos rasgos, pero atraviesan trayectorias inmunitarias particulares antes de que comiencen los síntomas.
El trabajo también mostró que la variabilidad de los anticuerpos crecía aproximadamente cuatro años antes del diagnóstico en ambos grupos. Este aumento puede reflejar una alteración progresiva de la regulación del sistema inmunitario, aunque el mecanismo preciso todavía no está definido.
Algunas respuestas frente a bacterias disminuyeron a medida que se acercaba el diagnóstico

Junto con los anticuerpos que aumentaban, el estudio detectó una caída gradual de las respuestas contra bacterias encapsuladas, entre ellas Streptococcus pneumoniae, Haemophilus y Neisseria.
La disminución de estas respuestas ocurrió de forma progresiva hacia el momento del diagnóstico de Crohn y colitis ulcerosa. Para los autores, el patrón sugiere que el sistema inmunitario se reorganiza durante la etapa preclínica: algunas señales se vuelven más frecuentes y otras se debilitan.
Investigaciones previas ya habían señalado que la EII puede tener una larga fase silenciosa. El nuevo análisis aporta un seguimiento longitudinal de esa etapa y permite observar cómo se modifican las defensas de las personas antes de que los síntomas lleven a una consulta médica.
Los hallazgos todavía no permiten usar un análisis de sangre como prueba clínica

El equipo advirtió que las firmas de anticuerpos requieren validación en grupos de población más amplios y diversos. Por ahora, las técnicas utilizadas pertenecen sobre todo al campo de la investigación y no constituyen un examen disponible para determinar el riesgo individual de enfermedad inflamatoria intestinal.
“El sistema inmunitario deja señales de alerta mucho antes del diagnóstico”, afirmó Arno R. Bourgonje, primer autor del trabajo e investigador del Centro Médico Universitario de Groningen y de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai.
La eventual aplicación clínica podría ser especialmente relevante para personas con antecedentes familiares de Crohn o colitis ulcerosa. Los próximos estudios deberándefinir si estos patrones pueden utilizarse para clasificar riesgos y si una intervención temprana puede retrasar o evitar el daño intestinal.
