En el Día de la Madre, una copa puede convertirse en un regalo con intención. Desde la que siempre encuentra un motivo para brindar hasta la romántica, la viajera o la amante del aire libre, opciones para acompañar sus gustos y celebrar con ella

Dicen que madre hay una sola, pero en realidad hay millones. Y cada una tiene su propio estilo y carácter, sus gustos y preferencias. Por eso, a la hora de elegir un regalo para el Día de la Madre, no alcanza con ir a lo seguro: hay que pensar en ella, en lo que disfruta y en lo que la hace única.
El vino, en ese sentido, es un gran aliado. No se trata de un objeto, sino de algo que se puede disfrutar y compartir, y que además tiene un significado especial. Es uno de los pocos regalos capaces de expresar el sentimiento que lo motivó; por eso, cada vez más personas lo eligen.
Durante mucho tiempo, el destinatario de una botella de vino solía ser un hombre. Pero la evolución social rompió ese estereotipo y hoy son muchas las madres que disfrutan del vino tanto o más que cualquiera, porque el paladar no tiene género. Por eso, no hay que subestimar sus gustos pensando que solo los blancos dulces o los rosados son la mejor opción.
Hay madres que prefieren las burbujas; otras, los blancos frescos, los tintos con cuerpo o los vinos más originales. Y no hace falta tener conocimientos vínicos para acertar, sino ganas de agasajarla con intención.

Antes de elegir, conviene tener un plan. Es mejor tener claro el concepto que el conocimiento porque, en definitiva, el vino solo deberá acompañar el momento y aportar lo suyo para que sea inolvidable.
La clave está en pensar en algún aspecto saliente de su personalidad. ¿Es la que organiza todos los festejos? ¿La que siempre está pendiente de lo último? ¿La que vive planeando su próximo viaje? ¿La que cuida su huerta o no se pierde un picnic al aire libre? Responder esa pregunta es el primer paso para encontrar la etiqueta de vinoadecuada.
También hay que imaginar cuál sería la ocasión ideal para descorcharlo. Muchas madres prefieren abrir la botella antes que guardarla, y qué mejor que hacerlo durante la misma celebración. Seguramente muchos pasarán este día junto a ella, compartiendo un almuerzo en familia, y no está mal pensar en un vino para que ella ponga en la mesa y comparta con todos.
Si es así, conviene tener en cuenta sus platos favoritos y el menú. Y si el vino es para que lo disfrute más adelante, se lo puede acompañar con una invitación futura, ya sea en familia, en pareja o con sus amigas.
Consejos para elegir un vino para mamá
La evolución social transformó las pautas de consumo y eliminó la exclusividad masculina en la compra de vinos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
El vino es un regalo con mucho contenido, porque cada botella tiene un mensaje. Por eso, conviene prestar atención a los detalles.
Una buena idea es buscar un vino cuya etiqueta lleve un nombre de mujer, mejor aún si coincide con el suyo o con el de su propia madre. También hay vinos con mensajes contundentes en sus marcas o palabras tan directas que lo dicen todo. Y el packaging evolucionó tanto como los vinos, a tal punto que hay botellas que vienen listas para regalar y dan más ganas de guardarlas que de descorcharlas.
También se pueden aprovechar los estuches especiales que se lanzan para la ocasión, que a veces incluyen accesorios o cajas que luego sirven para otros usos

Un buen consejo es regalarle dos botellas del mismo vino: una para que la sirva y comparta en su día, y otra para que la disfrute cuando quiera. Si son varios hijos, cada uno puede elegir una etiqueta que lo represente y escribir una dedicatoria en la botella. Otra opción es consultar a los abuelos si hubo algún vino que tuviera mucha presencia en la casa familiar en otras épocas y que pueda hacerle rememorar buenos momentos.
